“Canel prefiere matarnos de hambre que soltar el poder”, nos comenta enfurecida Obdulia Gómez, jubilada del municipio capitalino de Marianao, tras las protestas nocturnas en Santa Felicia y Pogolotti. Esta semana, los vecinos salieron a las calles a golpear calderas y sartenes en una catarsis comunal contra los apagones, la insalubridad y la violencia. “Nos tratan como perros, nos dejan las sobras. Los jubilados no tenemos ni para lo básico. La gente está cansada, y el día que esta pinga reviente, no quedará títere con cabeza”, sentencia Gómez, reflejando el hartazgo popular.
En la Cuba de 2025, el dólar alcanza los 440 pesos y el euro los 500 en el mercado informal, según elTOQUE y CiberCuba. Emilio Morales, de Cuba Siglo XXI, prevé que en un mes llegarán a 500 y 600, con una inflación del 14.37% que podría dispararse al 27.7% para fin de año. La causa: un régimen que asfixia al sector privado mientras GAESA, el emporio militar de los Castro, construye hoteles vacíos para lavar capitales. Morales lo dice claro: “Cuba está secuestrada por una mafia de GAESA, la familia Castro y sus oligarcas”.
En 2023, la inversión en hoteles fue 10 veces mayor que en electricidad, agua o gas, y 70 veces superior a servicios comunales, según la ONEI. Pero el turismo colapsa: en los primeros siete meses de 2025, los visitantes cayeron al 76.8% respecto a 2024, con pérdidas del 30% en mercados como Canadá y Rusia, y hoteles al 24% de ocupación. Cuba no produce ni exporta, con un declive del 30% en exportaciones desde 2019, según la CEPAL.
Las remesas, esenciales para el 60% de los hogares, se hundieron un 70% desde 2019 (de 3,700 a 100 millones de dólares), con GAESA captando solo el 5% en 2024 por desconfianza. La escasez de divisas paraliza todo. La crisis energética agrava el colapso: apagones de hasta 30 horas y un déficit del 50% en generación. Morales resume: “Sin electricidad, no hay agua, transporte ni producción”. Gómez añade: “Nos están matando de peste y enfermedades. No sabemos ni en qué epidemia estamos”, refiriéndose a males como dengue, chikungunya y COVID, que combinados generan fiebres e inflamaciones sin medicamentos para tratarlos.
Canel y el enemigo privado en Cuba
Díaz-Canel apunta al sector privado. En octubre de 2025, ordenó inspecciones a mipymes para limitar el consumo eléctrico, amenazando con cierres aunque paguen tarifas altas (0.30 USD/kWh). Morales lo califica como “el absurdo de la falta de sentido común”: el Estado cobra caro, no garantiza servicio y castiga a quienes generan riqueza. Las mipymes cayeron un 2.35% en 2024 (de 9,458 a 9,236), con industria (36.5%) y turismo (28.4%) liderando las pérdidas. Estas 11,013 mipymes emplean al 31% de la fuerza laboral y aportan el 55% del comercio minorista.
Morales insiste: “Cuba necesita una economía de mercado, pero el régimen no cederá el poder”. Prefiere la miseria: pensiones de 4,000 pesos (8.9 dólares hoy) podrían valer solo 5-6 en 2026 con el dólar a 600-700, dejando al 90% en pobreza extrema. Las restricciones eléctricas podrían cerrar el 10-15% de las mipymes, dejando a 100,000-150,000 sin empleo. Gómez lo expresa sin filtros: “Estamos cansados de la muela y el discursito político. Esto es un castigo que no puede durarnos para siempre. O ellos se van, o recurriremos a la justicia popular”.
Morales advierte: “Esto es un camino hacia la explosión social”. Las protestas crecieron un 40% en 2025, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, impulsadas por apagones, hambre y enfermedades. Con Trump de regreso y sanciones más duras, Cuba Siglo XXI anticipa fisuras en el régimen. Gómez sentencia: “Los únicos traidores son los que defienden esta miseria. Si el cambio requiere acabar con Canel y Raúl, no nos quedará de otra. Es ellos o nosotros”. ¿Reformas o revolución? El pueblo, asfixiado por una élite que elige hoteles antes que pan, merece decidir.