Colaboración para Link Cubano de Yoel Arias Hernández

Si, en un momento anterior, declaré que no era un “martiano”, que reconozca ahora que no soy un “garciamarquiano” no debe representar un escándalo para nadie. Recapitulando: quien pueda considerarse “un martiano” sabrá que estará siempre en el ojo público y será permanentemente cuestionado, consultado sobre su conocimiento de la obra del Apóstol. Yo no podría pasar esa prueba. Pienso que muchos de los que se atreven a considerarse así tampoco lo son; al menos yo soy sincero.

Con García Márquez me pasa lo mismo, salvando las distancias. La obra del Premio Nobel de Literatura es extensa y objeto de estudio; no podría decir que la domino.

“Crónica de ‘x’ o ‘y’ anunciadas”

¡Salven a Santiago Nasar!

Diluir la responsabilidad nunca salió tan caro.

Un sinsonte, Santiago Nasar o una isla del Caribe

No hay Cuco que valga