Ay mi hermano, qué duro es vivir lejos de la patria cuando te da el antojo de un tamal con su carnita frita o aunque sea con un huevito por encima. Esa nostalgia que te agarra un domingo por la mañana y te acuerdas de los tamales de tu abuela, de tu mamá, de la esquina… Y aquí en España, sobre todo en el norte, es un parto conseguir el maíz tierno y las hojas. Hacia el sur la cosa mejora un poco, pero en fin, aquí te traigo la fórmula secreta para que ese tamal no te quede blando como un puré y sepa a lo que tiene que saber: a casa, a infancia, a Cuba.
No vamos a entrar en el debate eterno de si el tamal lleva o no carne adentro, esos son líos regionalistas que no nos llevan a ningún lado. Lo que importa es matar ese antojo que te está comiendo por dentro.
Ingredientes
- 2 paquetes de maíz congelado de Mercadona
- 3 cucharadas colmadas de maicena
- Media taza de agua (para disolver la maicena)
- 3 cucharadas de sémola de maíz (la consigues en cualquier tienda de marroquíes o paquistaníes del barrio)
- 1 tacita de aceite
- 3 o 4 dientes de ajo
- Sal al gusto
- Nailon de cocina transparente de Mercadona
- Papel de aluminio
Preparación
- Muele el maíz: Saca los dos paquetes de maíz congelado y mételos al procesador de alimentos. Puedes hacerlo por partes: primero un paquete, luego el otro, y después lo mezclas todo en un bol grande.
- Añade los ingredientes secos: Mientras mueles el maíz en el procesador, añade las 3 cucharadas colmadas de maicena (previamente disueltas en media taza de agua) y las 3 cucharadas de sémola de maíz. Estos dos ingredientes son el secreto para que el tamal no te quede aguado.
- Incorpora el aceite: Agrega la tacita de aceite al procesador y tritura bien hasta que todo esté integrado.
- Mezcla y sazona: Pasa toda la masa al bol grande. Machaca los 3 o 4 dientes de ajo hasta formar una pasta y añádelos a la masa. Pon sal al gusto y mezcla todo muy bien.
- Envuelve los tamales: Aquí viene el truco español: toma el nailon de cocina transparente de Mercadona, pon una buena cantidad de masa en el centro, enróllalo dándole forma de tamal (como un cilindro gordito), y luego envuélvelo con papel de aluminio para que el nailon no haga contacto directo con el agua hirviendo.
- Cocina: Pon una olla grande con agua a hervir. Cuando el agua esté en pleno hervor, deposita los tamales adentro. Cocínalos a fuego alto durante 40 minutos.
- Prueba y disfruta: Pasado ese tiempo, saca uno con cuidado, desenvuélvelo, ponle un chorrito de aceite y un poquito de sal por arriba, y a disfrutar como Dios manda.
Posdata
Que nadie le caiga el gorrión este fin de año. Con estos tamales en la mesa, vas a hacer llorar a más de un cubano de la emoción. Y si alguien te dice que no sabe igual, dile que es lo que hay y que agradezca que alguien se tomó el trabajo de hacerlos a 8,000 kilómetros de Cuba.
¡Buen provecho, asere!